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martes, 26 de enero de 2010




FANTASIA





¡Cuánto soñaron mis ojos contigo!,

¡Cuánto en esos sueños te desnudé

Y desnuda cuánto te amé!

Y amándote contigo me he fundido.



Despierto, ¡cuánto deseé estar dormido!

Y dormido, ¡cuánto anhelé!,

Que no fuera un sueño, y no perder,

Al despertar, junto a mí tu latido.



Pero eres irreal y no puedo amarte,

Si no es en sueños; con el cuerpo y el alma

Y no le basta al cuerpo con el sueño,

Que aún despierto no cesa de desearte

Y quiere, aunque no puede, ser tu dueño.



Y el alma más paciente, espera en calma

El día que seas real, para desnudarte

Y desnuda acariciar tu piel con mi palma,

Prolongarme a tu cuerpo y ser tu dueño

Y que a tu dueño, puedas entregarte,

Por completo, hasta el rincón más pequeño

De tu cuerpo, de tu mente y de tu alma.



Pero todavía eres sueño y maldigo

Esta suerte que del cielo heredé

Y me pregunto, si un día te tendré

Y contesta el alma: ya está contigo;

Sueña y verás. Sueño. Y si, estás conmigo

Y te desnudo y juro que te querré.



Y te quiero, hasta donde puedo y sé

Y sé que te quiero, aunque esté dormido.

CUENTAME UN CUENTO



CUENTAME UN CUENTO






Están en dos viejas sillas

Una tarde invernal, junto al fuego;

Dos crepúsculos opuestos,

Comienzo y fin de la vida.





- Abuelo, cuéntame un cuento.



- ¿Te digo aquel de pan y pimiento …?



-¡Abuelo!, ese me da risa.



-¿prefieres el de los caldereros?,



A mí, me lo enseñó un viejo.





-¿ Y es una historia bonita?.



- Si, es un cuento de bandoleros.



-¿ Y aún quedan ladrones de esos?.



- Claro que si, en cada esquina,

Desde los bancos hasta los fueros .



-No entiendo ni papa abuelo.



- Bien, ya lo entenderás algún día,

Dice el anciano, mirando al suelo.





Enfático y con esmero,

Trova un relato de bella rima,

Mientras acaricia al nieto,

Que atiza con el zapato el fuego.



¡Con qué ternura se miran!,

¡Cuánto amor albergan en sus pechos!,

Un niño y un hombre viejo,

Una aurora y un sol que declina.



Acabando está sus versos

Y se coge a su mano el pequeño,

La estrecha el hombre y lo mira,

Concluye, y queda sólo el silencio.


AMISTAD


Hoy a pesar de la dificultad

Que en el alma me añade la tristeza

Y que altera el orden en mi cabeza,

Me enfrento al papel y la adversidad.



Me abrazo al recuerdo de tu amistad,

Plena, sembrada de luz y pureza

Para entregarme a ti con entereza

A través del verso en mi voluntad.



Con afán de corregir un error

Deseando de corazón tu perdón

Y que en ese sentimiento me alumbre

La inspiración para darme valor

Y regalarte con toda ilusión

Un poema de verdad y certidumbre,

Que nazca desde dentro, sin dolor,

Desde el pecho y no desde la razón,

Para que no suene a lo de costumbre.



Hoy sin parecer un adulador

Quisiera dar cuanto hay en mi corazón,

Llegar de mi sentimiento a su cumbre

Y ser para ti toda la verdad.



Vestida toda el alma de belleza

Cubrir cada vocablo de franqueza

Y cada gesto de sinceridad.



Hoy quiero sin sombra de vanidad

Irrumpir en tu alma con gran firmeza

Para ocuparla con delicadeza

Y morar en ti con fraternidad.


MI CONDENA







Las esmeraldas en tus ojos


Y la miel en tu boca,


Cubrían la verdad de tu rostro


Y el negro pedernal de tu pecho;


Yo no quise descorrer ese velo,


Me aferraba a la quimera


De tu aspecto angelical,


Mientras abrazaba sin saberlo


Al rey del averno.


Ni siquiera te vendí mi alma,


Te la entregué entera.






Quemé la esperanza


Y todo el amor de una vida,


En apenas, unos pocos suspiros;


Ahora pago en el infierno


Por cada uno de mis besos,


Cada uno fue un pecado,


Cada uno, una sentencia


Que me condena


Al fuego eterno de tu recuerdo.

lunes, 25 de enero de 2010
















UNA BALA QUE MATA...






Una bala que mata,


Un fuego abrasador,


Voces que gritan


Desesperadas en la oscuridad.






Ya se acerca el tiempo de la tempestad,


De la siniestra tormenta


Que nos cubre y desampara.






Barruntos de guerra


Que vician el aire


Fresco en la mañana.






Vértice opuesto al tiro en la espalda,


De la infinita soledad


Nacen la conciencia y la palabra


De quien no quiere muertos


Ni historias macabras.






Querer cerrar los ojos


Para no ver las armas,


Ansias de paz.






“Muertos sin causa”.






Maldito el egoísmo,


El afán de riqueza


A costa de los muertos,


Maldita la mano que porta un arma,


Maldito aquel que lo jalea.






“Sufrimos de impotencia”.






Un destino de muerte que siempre acierta


Y brota la sangre del inocente.






Se acerca el tiempo


De la quinta criminal.






LAS MANOS, LA BOCA Y LA VOZ




Mis súpitas manos te aguardan,
Esperan el trémulo relieve
Que les ofrece tu anatomía,
Forjan el calor de un abrazo
Que se niega en la ausencia
Y se sacian de tu piel en cada sueño;
Se aventuran y se adentran
En tu cálido y hondo secreto
Que rezuma en sus paredes el deseo.




Mi boca anhela el sabor
De ese beso que nunca ha dado
E imagina en su espacio
La textura de tus pechos atribulados;
Recorre tu espalda encrespada,
Tu cuello encisnado,
Tu vientre palpitante.




Mi voz quiere endulzarse
Del néctar de los amantes,
Para que la saboreen tus oídos,
Para que vibren tus sentidos
En un lecho de versos y susurros,
De palabras y suspiros.

VEN NUMEN


VEN NUMEN

Ven Numen,
Abrázame una vez más,
Alúmbrame,
Báñame de luz,
De verbo,
Préstame tu fuerza,
Guíame,
Necesito tu mano,
Beber de ti.

La oscuridad es intensa,
Gélida,
Tropiezan los vocablos
Si tú no estás.
Ven Numen,
Apoya tu cabeza
En mi pecho,
Susurra,
Musítame tus versos;
Quiero acariciar tu pelo
En una metáfora
De blancos sueños.

miércoles, 20 de enero de 2010


SENTIR EL VERSO

Ya tenía escritos más de mil poemas
intentando plasmar mis sentimientos
como quien pretende atrapar la esencia
mas intima del mar en una foto;
mi deseo fue arena en el desierto,
sólo palabras huecas en un esquema,
finas aristas de algún sueño roto.

Mas seguí escribiendo queriendo hallar
dentro de mí el adjetivo, el verbo,
la expresión, esa palabra precisa
que te encadene y haga sentir el verso
como un orgasmo eterno y sin final.

Y yo escribía y seguía escribiendo
hasta quedar desnudo de palabras
y entonces, mudo y roto descubrí
que yo en realidad nunca fui poeta,
más aún. Ni siquiera se escribir,
un pobre lerdo de ilusiones vanas.

Así pues frustrado enterré la pluma
y me juré no volver a escribir.

Al llegar la mañana y despertar
sentí que mi almohada estaba empapada,
mis ojos, secos del llanto vertido
y en la mesa, un verso pleno de sentido.

Con la pena que me oprimía enjugada,
saqué de su destierro la vieja pluma
y sin ser poeta escribí estos versos,
sencillos en fin. Sin rimar ni medir.

TENGO LOS BOLSILLOS DEL ALMA ROTOS


Tengo los bolsillos del alma rotos
Y se me caen por sus agujeros
Los sueños y esperanzas,
Todo cuanto he ido guardando dentro.

He perdido hasta el eco de tu nombre,
La imagen de tu rostro.
Y esta rabia perra que me va mordiendo
Despacio los flecos de la conciencia
Y me va haciendo inmune
Frente a esta loca era de desconcierto.
He perdido el color,
La medida, verbo y rima del verso,
La fe que le tuve siempre a mi pluma,
Fiel reflejo de mi alma,
Por donde se liberaba mi pensamiento.
He perdido el recuerdo de tus ojos
Y no sé si te amé.
Tal vez sea que fuiste sólo un sueño,
O que quiera mentirme y olvidar,
Ocultar lo que temo,
Aquello que no quiero admitir.
Que en cada verso... voy muriendo.

MI HERMOSA MENTIRA


Me abrazo al vacío que deja tu ausencia
Y beso tu cuerpo desnudo inexistente
Que sobre mi deseo se balancea,
Mis dedos sedientos con suaves caricias
Recorren tu vientre, tu espalda imaginaria.

Mis labios liban el néctar de tu pecho
Que en ficticia sacudida se estremece,
Te siembro entonces de calor y de vida
Que muere al instante de hielo herida.

Llorando grito tu nombre en silencio
Y me ahogo en la angustia de tu recuerdo
Cuando la luz de la realidad ilumina
E inunda de verdad mi hermosa mentira.